07 agosto 2006

Visita al IRAM&OAN

Este año se celebra el 25 aniversario del IRAM&OAN, instalaciones que se encuentran en Sierra Nevada. El IRAM es la Radioantena más grande del mundo que trabaja en las ondas submilimétricas. En ella participan Alemania, Francia y con un 10% del tiempo de observación, España. Con este motivo, han abierto sus puertas al público. La visita tenía dos modalidades. La primera consistía en una visita a las instalaciones, para luego bajar a Granada, mientras que la segunda añadía una observación nocturna, dirigida por aficionados. En esta parte se han organizado 3 sesiones, participando la Agrupación Astronómica de Granada, la Agrupación Astronómica Hubble de Martos, y un servidor por la AAC. Gracias a esto he tenido la oportunidad de visitar las instalaciones.
Me acompañó en la visita Antonio Becerra, miembro tambien de la AAC. Madrugamos bastante, ya que queríamos estar allí para las 11 de la mañana que comenzaba la visita a las instalaciones. Llegamos sin problemas, y una vez allí nos encontramos con compañeros de la Agrupación astronómica de Vigo, que habían echo un viaje de 12 horas para la visita.
Esta comenzó con una charla en el albergue universitario de la Doctora Lourdes Montenegro a la que tuve el placer de conocer en el Astromartos 2005, que nos deleitó con una ponencia, a la siguió la Dominicana Brezee (no recuerdo el apellido) que nos habló sobre como se trabaja en Radioastronomía.
Me llevé al término una agradable sorpresa y es que conocí a D. Rafael Garrido, científico del IAA que resultó ser de mi pueblo, así que aproveché para intercambiar una agradable conversación.
Al término de las ponencias, Lourdes nos dió los pases para poder pasar la barrera (no olvidemos que estamos en parque natural), ya que solamente tienen autorización para subir en coche los científicos y personal de medioambiente. Aquí nos dividimos en grupos. El mío fué el que se dirigió primero a la antena. Tuvimos que pasar por una carretera bastante estrecha y sin quitamiedos. Los barrancos que se veían eran inmensos, como para despistarse conduciendo, vamos. Ascendimos a una altura de 2.900 mts, y a pesar de eso, el sol tambien calentaba lo suyo. Las nubes iban y venían. Ya nos contaron que el tiempo allí cambia el cuestión de minutos.
El aspecto que tiene una vez llegas y te colocas debajo es impresionante. Es una estructura de Hierro con un peso de 800 Tn. Sólo los contrapesos pesan 200 Tn. Con semejante peso, en el diseño han tenido que contar, según nos explicaron con la deformación que provoca la gravedad en la estructura y que podría afectar en las observacións. Todo ello perfectamente equilibrado, pudiéndose mover tambien A MANO con una manivela con una reducción 15.000:1. Nuria (así se llamaba la chica que nos atendió, muy amable, por cierto), nos contó los entresijos de la construcción, así como el proceso para observar. A pesar de ser un consorcio franco-alemán, en él pueden observar cualquier científico cuyo proyecto pase el visto bueno de la comisión. La antena se puede controlar tanto in situ, como remotamente desde París y Bonn. Después pasamos en pequeños grupos al interior de la antena. Cuando entras, te das cuenta de la tecnología con la que cuentan estas instalaciones punteras. Metros y metros de cables, circuitos por todos lados, medidores,etc. Lo que podéis ver es la segunda fotografía los cables que llevan la señal desde el receptor hasta la sala de control. está deseñado de tal forma que al rotar la antena los cables no se enreden, aunque siempre tiene un juego muerto.Estos cables pasan debajo de tierra hasta la sala de control donde se decodifican la señal. Es de señalar que los receptores han de estar a 4º Kelvin, un grado por encima del cero absoluto, ya que cuando se manejan cantidades tan ínfimas de energía el ruido de la electrónica se hace importante.

A continuación os muestro otras imágenes de los lugares más significativos del complejo.






Sala de control

Sala de receptores
A continuación, intercambiamos la visita con el otro grupo y nos dirigimos a los observatorios. El recorrido había que hacerlo andando y era bastante tortuoso, aunque tampoco complicado. Cuando llegamos nos encontramos con un edificio que albergaba dos cúpulas, y al lado otro pequeño edificio que albergaba otro telescopio pequeño. Había otra más pequeña, que se encontraba sin usar y no tenía instrumental ninguno. El Observatorio se encuentra a una altitud de 2.850 mts, y es de construcción china. Nos contaron que para su construcción tenían un presupuesto de 100 millones de pesetas y que Carl Zeiss por ese dinero les hacía uno de 50 cm de abertura, así que recurrieron a la industria china que les sirvió por ese dinero dos instrumentos de 0,90 y otro de 1,50 mts. Los espejos son tradicionales, es decir, que no cuentan con las modernas tecnologías actuales de multiespejos ni tampoco óptica activa. Una anécdota curiosa de la inexperiencia de los chinos es que la cúpula la hicieron de "hormigon". Como podéis suponer, no contaron la foma en que se abriría. También, la base del telescopio la hicieron unida a los cimientos del edificio, por lo que las vibraciones se transmitirían al instrumental. Una vez hecho, tuvieron que romperlo para evitar este problema. En fin, inexperiencia de los chinos enla fabricación de estos instrumentos. Ambos telescopios tienen montura de horquilla y están montados en ecuatorial.
Panorámica del edificio principal. A la izq. el de 1,50 y a la dcha. el de 0,90
La visita comenzó por el telescopio de 1,50 mts. Nos explicaron su modo de funcionamiento, instrumentos que se usan habitualmente con él y otros detalles. Pudimos subir para observar los distintos instrumentos, así como el espejo principal. Nos contaron que cada año o dos años, los envían a Calar Alto para proceder a su limpieza, ya que les prestan la campana de vacío para su aluminizado. Este instrumento trabaja con una CCD de 2.000X2.000 pixeles y enfríada con nitrógeno líquido a unos 4ºK, por lo que imaginaréis que nos necesario hacer cuadros oscuros. Tambien colocan un espectrógrafo en ocasiones. En la imagen de la izquierda se puede ver el espectrógrafo.


























Después pasamos a la cúpula que alberga el telescopio de 0,90 mts. Este está dedicado a fotometría. El pequeño instrumento de color dorado que se observa es el buscador, que aunque no lo parezca, estos instrumentos también usan buscador.
Según nos explicaron para que el giro de los motores sea suave la base de la horquilla descansa sobre una película de aceite de varias micras de espesor, y todo tan perfectamente equilibrado que se puede mover con una sola mano. Ambos instrumentos están diseñados que se puedan controlar de varias formas, bien subiendo el astrónomo al observatorio, aunque las más comunes son controlarlo desde el IAA en Granada, o por último, los astrónomos les dan los datos de las imágenes a tomar, los operadores toman las imágenes y luego las remiten al astrónomo. Nos explicaron que a pesar de que los instrumentos son pequeños se realizan un trabajo bastante puntero de investigación, ya que para determinadas observaciones no son necesarias instalaciones al más alto nivel, llámese VLT, GRANTECAN, etc.
Una vez terminada la visita, pregunté a mi paisano Rafael Garrido, sobre la utilidad de la pequeña cúpula que hay al lado de los grandes instrumentos. Me comentó que hay se alberga un pequeño instrumento de 60 cm de abertura, cuya característica principal es su rapidez de puesta a punto, ya que está dedicado a la observación de las contrapartidas ópticas de las explosiones de rayos gamma. Reciben las alarmas vía satélite, por lo que es de urgencia que la puesta a punto y observación se hagan en el menor tiempo posible. Podéis ver en la imagen adjunta la puesta a punto de un técnico del observatorio.


Y aquí terminó todo, pasamos al almuerzo y a prepararnos para la observación que venía por la noche, que tampoco resultó tan interesante. Cuando montamos lo equipos se nubló, pero a los 15 minutos se volvió a despejar por completo. Antonio Becerra se llevó el Nextar 11 y yo me llevé un mak de 127 Sky-Watcher. No se pudo hacer gran cosa, ya que la Luna se encontraba próxima a su fase llena. Aún los asistentes pudieron deleitarse contemplando Júpiter, la Luna y algún que otro globular brillante.

Desde aquí quiero agradecer al IAA la oportunidad que nos han dado de poder visitar las instalaciones. El trato fué excelente por parte de todo el personal, no tuvieron reparos en atender cuantas preguntas se les hicieron. En fin, una experiencia para volver a repetir. Por cierto, que después del éxito de las visitas, están pensando en volver a organizarlas también para el año que viene, por lo que habrá que estar atentos.

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