03 agosto 2006

Mis comienzos

Como lo prometido es deuda, aquí os cuento como fueron mis comienzos en esto de la astronomía.
Corrían los primeros años de la década de los 80 cuando ese verano me lo pasé entero en la biblioteca del pueblo leyendo todo el stand de astro
nomía. Recuerdo como el bibliotecario, un hombre mayor, me cogió confianza, y en ocasiones me dejaba sólo en la biblioteca porque el se iba a ver los toros. Veía esos grandes telescopios, por supuesto fuera del presupuesto para un chaval de 14 años. Así que de esta manera me construí mi primer telesocopio,y eso que desde entonces he sido un negado para eso de construir nada que nosea un avión de papel.

Mas tarde un amigo mío de prestó unos prismáticos de 7X50 con los cuales pude ver la nebulosa de Orión, la galaxia de Andrómeda y las Pléyades. Después, a este mismo amigo le compré un pequeño catalejo de 50mm de abertura
que aún debo conservar por ahí. Poco pude hacer con él, salvo ver la luna, e incapaz de enfocar nada que no fuese nuestra amiga selene.

Así transcurrió todo hasta que me fuí a la universidad.Allí conocí a los compañeros de la Agrupación de Granada, con los que pasé unas observaciones que no olvidaré. También conocí a Ignacio de
la Cueva, conocido fotógrafo, a través del cual pude poseer mi primer telescopio medianamente serio, un Bauch&Lomb 6000. Con el pude realizar mis primeras observaciones. Aún recuerdo la impresión que me causó la observación de Saturno y la Luna. Con él ademas pude realizar mis primeras fotografías (mañana os las enseño, pero no vale reirse, ehhh). Nueve años estuve con él, saltando entre estrellas (cosa que no se me daba demasiado bien), hasta que ví que necesitaba más abertura y algo que me facilitase la tarea de las búsquedas. Estuve indagando, preguntando a Ignacio, pero los instrumentos que por aquel entonces tenían GOTO estaban por las nubes, y aquí que llegó Meade al rescate, sacando su nueva línea de telescopios LX90, algo más económicos que los LX200. Así que me decidí por uno de estos.
La primera noche que conseguí que el GOTO funcionara pude observar más objetos que en los nueve años con al anterior. Empecé a disfrutar del cielo profundo de verdad. A esto llegaron nuevos accesorios, como prismáticos, oculares, filtros, etc, hasta que dí otro gran salto, que vino de la mano de otro gran amigo, como Jesús R. Sánchez, que tras una visita a su observatorio en Pozoblanco me abrio los ojos de mi siguiente paso, y es el de llegar al sueño de cualquier aficionado, como es tener mi propio observatorio. Así que tras varias gestiones, meses y permiso de los vecinos, pude montar mi propio observatorio-caseta. Podéis ver una panorámica general. en él instalé el LX90 que aún poseo.
Y por último, el otro gran salto, ahora en calidad. Quería un telescopio transportable para llevarlo al campo, al dejar el LX90montado de forma permanente en la caseta. Quería un refractor de calidad, así que busqué en los Televue, pero casi a punto de decidirme por el Televue 102, me hablaron del Takahashi FS102. Miré por internet, pregunté,y al final me decidí por este. costó una pasta, pero mereció la pena. Precioso lo mires por donde lo mires, pero lo mejor son las vistas que me dió. Luna, planetas y los camplios amplios de cielo profundo son su fuerte. Estrellas puntuales como alfileres hasta el borde mismo del campo. Estaba claro que había entrado en otro mundo de la astronomía.
Hoy día, y gracias a las nuevas tecnologías, sigo haciendo observación visual, además de webcam de luna planetas en el observatorio (aunque llevo tiempo en el dique seco), pertenezco a la Agrupación astronómica de Córdoba y a la de Sabadell, impartido varios cursos por los alrededores, visitas a observatorios profesionales (Calar alto, el Observatorio Nacional, y este fin de semana a la radioantena del IRAM).
En fin, y sigo deambulando por estas lides e intentando progresar en esta gran afición como es la astronomìa.
Otro día os enseño las primeras fotografías que conseguí tomar.


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