Me llevé al término una agradable sorpresa y es que conocí a D. Rafael Garrido, científico del IAA que resultó ser de mi pueblo, así que aproveché para intercambiar una agradable conversación.
tienen autorización para subir en coche los científicos y personal de medioambiente. Aquí nos dividimos en grupos. El mío fué el que se dirigió primero a la antena. Tuvimos que pasar por una carretera bastante estrecha y sin quitamiedos. Los barrancos que se veían eran inmensos, como para despistarse conduciendo, vamos. Ascendimos a una altura de 2.900 mts, y a pesar de eso, el sol tambien calentaba lo suyo. Las nubes iban y venían. Ya nos contaron que el tiempo allí cambia el cuestión de minutos.
a del cero absoluto, ya que cuando se manejan cantidades tan ínfimas de energía el ruido de la electrónica se hace importante.A continuación os muestro otras imágenes de los lugares más significativos del complejo.
A continuación, interca
mbiamos la visita con el otro grupo y nos dirigimos a los observatorios. El recorrido había que hacerlo andando y era bastante tortuoso, aunque tampoco complicado. Cuando llegamos nos encontramos con un edificio que albergaba dos cúpulas, y al lado otro pequeño edificio que albergaba otro telescopio pequeño. Había otra más pequeña, que se encontraba sin usar y no tenía instrumental ninguno. El Observatorio se encuentra a una altitud de 2.850 mts, y es de construcción china. Nos contaron que para su construcción tenían un presupuesto de 100 millones de pesetas y que Carl Zeiss por ese dinero les hacía uno de 50 cm de abertura, así que recurrieron a la industria china que les sirvió por ese dinero dos instrumentos de 0,90 y otro de 1,50 mts. Los espejos son tradicionales, es decir, que no cuentan con las modernas tecnologías actuales de multiespejos ni tampoco óptica activa. Una anécdota curiosa de la inexperiencia de los chinos es que la cúpula la hicieron de "hormigon". Como podéis suponer, no contaron la foma en que se abriría. También, la base del telescopio la hicieron unida a los cimientos del edificio, por lo que las vibraciones se transmitirían al instrumental. Una vez hecho, tuvieron que romperlo para evitar este problema. En fin, inexperiencia de los chinos enla fabricación de estos instrumentos. Ambos telescopios tienen montura de horquilla y están montados en ecuatorial.
La visita comenzó por el telescopio de 1,50 mts. Nos explicaron su modo de funcionamiento, instrumentos que se usan habitualmente con él y otros detalles. Pudimos subir para observar los distintos instrumentos, así como el espejo principal. Nos contaron que cada año o dos años, los envían a Calar Alto para proceder a su limpieza, ya que les prestan la campana de vacío para su aluminizado. Este instrumento trabaja con una CCD de 2.000X2.000 pixeles y enfríada con nitrógeno líquido a unos 4ºK, por lo que imaginaréis que nos necesario hacer cuadros oscuros. Tambien colocan un espectrógrafo en ocasiones. En la imagen de la izquierda se puede ver el espectrógrafo.


Según nos explicaron para que el giro de los motores sea suave la base de la horquilla descansa sobre una película de aceite de varias micras de espesor, y todo tan perfectamente equilibrado que se puede mover con una sola mano. Ambos instrumentos están diseñados que se puedan controlar de varias formas, bien subiendo el astrónomo al observatorio, aunque las más comunes son controlarlo desde el IAA en Granada, o por último, los astrónomos les dan los datos de las imágenes a tomar, los operadores toman las imágenes y luego las remiten al astrónomo. Nos explicaron que a pesar de que los instrumentos son pequeños se realizan un trabajo bastante puntero de investigación, ya que para determinadas observaciones no son necesarias instalaciones al más alto nivel, llámese VLT, GRANTECAN, etc.
Y aquí terminó todo, pasamos al almuerzo y a prepararnos para la observación que venía por la noche, que tampoco resultó tan interesante. Cuando montamos lo equipos se nubló, pero a los 15 minutos se volvió a despejar por completo. Antonio Becerra se llevó el Nextar 11 y yo me llevé un mak de 127 Sky-Watcher. No se pudo hacer gran cosa, ya que la Luna se encontraba próxima a su fase llena. Aún los asistentes pudieron deleitarse contemplando Júpiter, la Luna y algún que otro globular brillante.










